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Ritmos circadianos o cómo vivir en armonía con la Naturaleza

Tiempo de lectura estimado: 2 minuto(s)

Acostarse demasiado tarde, comer cuando el sol se ha ido o dejar el trabajo para el final del día son algunos hábitos que nos desconectan de nuestro reloj biológico y que pueden estar detrás de algunas patologías como la diabetes, la obesidad, el insomnio o incluso el cáncer.

Qué son los ritmos circadianos

Se trata de cambios que se dan en el organismo a lo largo del día: variaciones en la presión sanguínea, en los niveles hormonales, en el funcionamiento de los órganos de digestión, en la respuesta del sistema inmunológico… y que están regidos por lo que ocurre alrededor. Es decir, esos cambios están unidos a los cambios de luz derivados del día y la noche, de las estaciones del año…

Y es que el organismo tiene sus ritmos, cada órgano tiene un momento concreto del día en el que funciona al máximo rendimiento. Por ejemplo, a mediodía es el momento del estómago, es cuando sentimos más hambre y cuando la digestión se hace de forma más efectiva.

Aunque los ritmos circadianos se empezaron a investigar a inicios del siglo XIX, no fue hasta la década de los 80 cuando se descubrió el mecanismo molecular que lo regula. Este descubrimiento fue llevado a cabo por los científicos estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, galardonados con el premio Nobel de medicina en 2017.

Un día 10 según los ritmos circadianos

  • 6 – 7h. Se activa la hormona del cortisol, el organismo deja de producir melatonina y el organismo se comienza a despertar de forma natural. El intestino se moviliza y es el momento más natural de ir al baño y expulsar los residuos acumulados el día anterior.
  • 10 – 11 h. El momento óptimo para desayunar.
  • 11 – 16 h. Los niveles de concentración llegan a su culmen, así que en esta franja del día es cuando debemos dedicarnos a los trabajos más demandantes.
  • 13 h. Hora de comer. El sol se encuentra en su punto álgido contribuyendo a un proceso digestivo eficaz. Es en este momento del día cuando deberíamos comer la comida principal, la más fuerte.
  • 17 h. Hacer ejercicio. Es a esta hora cuando el cuerpo disfruta de un mejor funcionamiento cardiovascular y una mejor flexibilidad y fuerza, por lo que el rendimiento va a ser mayor que a otras horas y además el riesgo de las lesiones se reduce.
  • 18 – 19 h. ¡A cenar! Cuando está bajando el sol o acaba de entrar la noche es el momento para hacer la última comida del día. Sé que esto choca con nuestros hábitos sociales y culturales, pero la realidad es que a partir de las 22 h. el sistema digestivo se ralentiza y todo lo que comas a partir de esa hora, es difíci que sea asimilado por el organismo
  • 22 h. Momento de descanso: En las primeras horas de la noche es cuando el organismo produce mayor secreción de melatonina (la hormona relacionada con el crecimiento y la regeneración celular). Es importante dejar tiempo entre la cena y el momento de acostarse ya que si el organismo está digiriendo la cena, no puede dedicarse a esta función regenerante tan necesaria para la salud. 

Qué implica no escuchar a nuestro reloj biológico

Vivir al margen de los ritmos circadianos puede afectar a nuestra salud. Por un día excepcional no pasa nada, pero si por norma duermes de día y vives de noche, la predisposición a padecer enfermedades como el cáncer es, según muchos estudios, mayor.

Vivir acorde a la Naturaleza también puede evitar que padezcamos obesidad o diabetes y es que según muchos estudios ingerir los alimentos solo durante las horas de luz, que es cuando el fuego digestivo es más fuerte y el páncreas segrega más insulina, es clave en el funcionamiento del metabolismo.

Comer entre las 8 de la mañana y las 8 de la tarde, dejando 12 horas de ayuno, evita la obesidad, mejora la presión arterial y la sensibilidad a la insulina y reduce el estrés oxidativo.

Las gafas que ayudan a descansar

Los ritmos de vida, los hábitos, las jornadas de trabajo… no siempre nos permiten seguir nuestro ritmo biológico, por ello voy a proponeros uno de los trucos que he incorporado hace poco a mi rutina diaria: las gafas que bloquean la luz azul.

Para un descanso óptimo lo que necesitamos es oscuridad, no luz, también ideal sería desconectar de las pantallas (principales emisores de luz azul) unas horas antes de irnos a la cama. Pero como esto no siempre es posible, os recomiendo que probéis estas gafas con filtros que inhiben la luz azul poniendo freno a la sobreestimulación lumínica.

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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